Uno de los momentos más difíciles es decir adiós para siempre. Cuando llega la hora de la despedida, muchas personas que comparten toda una vida al lado de su perro, no se atreven a estar presentes. Cuando se toma la determinación de sacrificar a una mascota es porque no hay otra opción, y dejarla con vida solo alargaría su sufrimiento. Está claro que, cuando llega el momento, surgen las preguntas importantes para saber lo que sienten los perros antes de morir: ¿Los perros lloran?, ¿en qué piensan? o ¿saben que van a morir?

Los perros no son humanos y no se esconden para morir.

Pese al pensamiento habitual que se tiene de que los perros buscan un escondite para morir, el animal no suele esconderse cuando van a morir. Los perros necesitarán más horas de descanso, de sueño y un espacio mayor para estar tranquilos y en calma. Cuando se van haciendo más mayores van perdiendo la energía poco a poco, por lo que sabrás de sobra que el final se acerca.

Un síntoma claro de que tu perro va a morir es que no quiera salir a la calle a pasear.

Pero no hay que preocuparse de que sus últimos días los pase así, es una buena señal puesto que quiere decir que tu mascota no está agonizando o muriéndose a causa de una enfermedad. Aunque esto no significa que tengas que dejarle en paz y no estar con él. Siempre que se pueda es muy recomendable sacarlo a pasear, jugar con él, acariciarlo o darle amor, así se conseguirá levantar su ánimo.

¿Los perros lloran antes de morir?

Si tu mascota en lugar de buscar un lugar para descansar y estar tranquilo no para de sollozar y protestar, significa que algo no va bien. El perro cuando llora es porque está agonizando de dolor, y si está sufriendo, la responsabilidad del dueño es acudir al veterinario y consultar con él las diferentes posibilidades para que el animal no siga sufriendo. En esos momentos no hay que dejarse llevar por el egoísmo y pensar solo en uno mismo. Es momento para recapacitar y ver que el animal no puede seguir viviendo en agonía.

¿Está mi perro moribundo?

Es normal que los perros cuando se van haciendo más mayores duerman mucho más que antes y necesiten pasar muchas horas tumbados en un lugar cómodo y tranquilo. Si tu mascota no actúa de una forma más viva, no hay que preocuparse, es algo normal, los años pasan factura a todo el mundo. Lo mejor que puedes hacer es darle el mismo cariño, pero hay que entender que es posible que tu perro no demuestre la misma pasión que antes cuando le das amor. Por ello, la falta de actividad es uno de los síntomas más habituales de que la vida de tu mascota está llegando a su fin.

No te pongas triste delante de tu perro, pues al verte triste creerá que ha hecho algo malo, ellos no comprenden que estás llorando porque está muriéndose. Esto se debe a que cuando se acerca su hora, los perros no piensan sobre lo que han vivido ni se entristecen. Para los perros, la muerte es un proceso tan natural como vivir. La realidad es que ellos no entienden la muerte como los humanos.

Otro de los síntomas principales que aparecerán en el perro si está moribundo es la falta de apetito. Al no moverse casi nada, el animal no consume energía y comerá menos. Uno de los trucos que te puede funcionar para que el animal coma algo es dejar más tiempo entre sus comidas y ofrecerle menor cantidad, eso le ayudará a alimentarse con menos esfuerzo. Pero, sobre todo, hay que ser comprensivo y animarlo a comer, pero sin obligarlo.

¿Qué siente mi perro antes de morir?

Esta duda siempre está presente en todos los amantes de los perros, lo más importante es recordar que cuando llegue la hora no hay que transmitirle tristeza e intenta que esté lo más feliz posible antes de decirle adiós. Cuando el animal jadea más de la cuenta, duerme mucho, apenas come y sus encías están negras, tendrás que estar preparado porque es posible que esté a punto de morir. Hay perros que se van en sus casas, pero a veces hay que acudir al veterinario para lograr que el perro descanse en paz.

Es muy importante que en ese momento tu perro se sienta acompañado y querido.

Una usuaria de Twitter reveló una pregunta que le hizo a su veterinario, sobre cuál era la parte más complicada de su trabajo, a lo que el especialista contestó que tener que sacrificar a un perro: “El 90% de los dueños no quieren estar en la habitación cuando los inyectamos. Los últimos momentos del animal suelen ser frenéticos y miran a su alrededor para buscar a sus dueños“. Es difícil decirle adiós después de muchos años juntos, pero es mucho más cruel para el animal si cuando está a punto de marcharse para siempre no estás ahí a su lado cuando más lo necesita.

La mejor decisión que se puede tomar en esos casos es aguantar y estar a su lado para poder calmarlo y que pueda morir lo más tranquilo posible en esas circunstancias. Tú eres lo más importante de su mundo y te agradecerá que estés con él para darle el último adiós.